Me preguntaba, ahora que un grupo de coterráneos hemos logrado unirnos en la Capital de la República para apoyar todo lo que huela a Cartagena, qué aspectos facilitan la persecución y el logro de los objetivos trazados por los entes colectivos o por las urbes modernas.
Existen muchos, pero el concepto de identidad, a mi modo de ver, es preponderante, por algunos denominado comúnmente sentido de pertenencia.
Existen muchos, pero el concepto de identidad, a mi modo de ver, es preponderante, por algunos denominado comúnmente sentido de pertenencia.
No es necesario ir mas allá para reconocer que ese etéreo termino es de suma importancia, igualmente, en un contexto reivindicativo.
La identidad, por consiguiente, es reseñada generalmente a la necesidad de reconocimiento, es decir el individuo tiene que ser reconocido como tal en un grupo o contexto donde es similar a los demás, en últimas, la identidad dependería de reconocimiento previo, o lo que seria lo mismo, se tiene necesidad de que otros acepten la identidad asumida.
Cuando se logra incluir a un gran numero de ciudadanos o de la población en esta dinámica se crea una sensación de convivencia basada menos en derechos y mas en deberes, sin conculcar los últimos claro está.
Cuando, al estilo mockusiano en Bogotá, nuestras autoridades trabajen en el civismo, en inculcar que la ciudadanía no se ejerce exclusivamente con el vademécum de derechos debajo del brazo, se habrá dado un gran paso a esa identidad colectiva requerida, a esa que podemos llamar “cartageneidad”, y que la postre convertirá a Cartagena de Indias en una ciudad mas llevadera, de mas fácil y mejor vivir, que se traduzca en un mediano plazo en un escenario citadino mas razonable que racional, donde se invierta el criterio del beneficio personal a costa de mi semejante por el esfuerzo personal en beneficio común o de interés general.
Cuando, al estilo mockusiano en Bogotá, nuestras autoridades trabajen en el civismo, en inculcar que la ciudadanía no se ejerce exclusivamente con el vademécum de derechos debajo del brazo, se habrá dado un gran paso a esa identidad colectiva requerida, a esa que podemos llamar “cartageneidad”, y que la postre convertirá a Cartagena de Indias en una ciudad mas llevadera, de mas fácil y mejor vivir, que se traduzca en un mediano plazo en un escenario citadino mas razonable que racional, donde se invierta el criterio del beneficio personal a costa de mi semejante por el esfuerzo personal en beneficio común o de interés general.
JUAN CARLOS PEREIRA HERRERA
Juancapere@hotmail.com


