domingo, 19 de febrero de 2012

La Indispensable Cartageneidad



Me preguntaba, ahora que un grupo de coterráneos hemos logrado unirnos en la Capital de la República para apoyar todo lo que huela a Cartagena, qué aspectos facilitan la persecución y el logro de los objetivos trazados por los entes colectivos o por las urbes modernas.

Existen muchos, pero el concepto de identidad, a mi modo de ver, es preponderante, por algunos denominado comúnmente sentido de pertenencia.


No es necesario ir mas allá para reconocer que ese etéreo termino es de suma importancia, igualmente,  en un contexto reivindicativo.

La identidad, por consiguiente, es reseñada generalmente a la necesidad de reconocimiento, es decir el individuo tiene que ser reconocido como tal en un grupo o contexto donde es similar a los demás, en últimas, la identidad dependería de reconocimiento previo, o lo que seria lo mismo, se tiene necesidad de que otros acepten la identidad asumida.
Cuando se logra incluir a un gran numero de ciudadanos o de la población en esta dinámica se crea una sensación de convivencia basada menos en derechos y mas en deberes, sin conculcar los últimos claro está.

Cuando, al estilo mockusiano en Bogotá, nuestras autoridades trabajen en el civismo, en inculcar que la ciudadanía no se ejerce exclusivamente con el  vademécum de derechos debajo del brazo, se habrá dado un gran paso a esa identidad colectiva requerida, a esa que podemos llamar “cartageneidad”, y que la postre convertirá a Cartagena de Indias en una ciudad mas llevadera, de mas fácil  y mejor vivir, que se traduzca en un mediano plazo en un escenario citadino mas razonable que racional, donde se invierta el criterio del beneficio personal a costa de mi semejante por  el esfuerzo personal en beneficio común o de interés general.

JUAN CARLOS PEREIRA HERRERA
Juancapere@hotmail.com

El Triste Papel de los Ex-Alcaldes de Cartagena


En la última década nuestros ex-primeros mandatarios no han sido ajenos a los escándalos, inclusive se ven sometidos a procesos disciplinarios, fiscales y hasta penales una vez entregan el bastón de mando a su sucesor el primero de enero cada tres años o a veces antes. Para la muestra tenemos las últimas decisiones disciplinarias acompañadas de responsabilidad fiscal contra los ex–alcaldes, Carlos Díaz Redondo y Alberto Barboza Seniors, y que decir de los controvertidos periodos posteriores a los que Nicolás Curi ejerció como máxima autoridad administrativa de los cartageneros y, aún más  allá, las investigaciones de que fue objeto Gabriel García Romero.
  

Hoy, cuando se plantea la posibilidad de reformar la Constitución Nacional para reelegir a alcaldes y gobernadores,  es pertinente preguntarnos el papel que ejercen actualmente los  ex – alcaldes en la ciudad.

Pareciere que cambiaran su investidura constitucional y legal de gobernantes por la de “procesados” .  A diferencia de otros ex – mandatarios en ciudades de Colombia, los de la última década en la ciudad amurallada no defienden su legado como antiguos administradores,  ni mucho menos colaboran, por lo menos abiertamente,  con su sucesor en la toma de las mejores decisiones para la ciudad,  sino que  mas bien se dedican a ejercer la defensa su gestión en estrados judiciales y administrativos, inclusive se observa que entre mas lejos estén del mandatario de turno mejor .

Es tan triste el papel de los últimos ex –alcaldes en nuestra ciudad que podría fácilmente ser tomado por los contradictores del proyecto de acto legislativo de reelección de alcaldes y gobernadores, como ejemplo patético de la inconveniencia de la reforma a la carta magna  en ese sentido.

Seria interesante y  de gran aporte para la ciudad que los mandatarios que se despiden del palacio de la plaza de la aduana por vencimiento de su periodo constitucional, pasaran, en su calidad de ex–alcaldes a  ser integrantes de un cuerpo de carácter consultivo ad-honorem, al mejor estilo de la polis griega, para que sus experiencias queden al servicio de la urbe y no como ocurre en la actualidad, donde los ex– mandatarios quedan al vaivén de los autos proferidos en despachos de los entes de control y peor aún a la imaginación de sus antiguos gobernados, es decir la ciudadanía,  que casi siempre censuran con mas crueldad sus actuaciones que las propias autoridades.

Este triste papel actual de los ex – alcaldes en Cartagena no es el que dicha categoría exige a los personajes que dejan el solio del palacio de la plaza de la aduana y que deberá cambiar para bien de la ciudad heroica, cuyos hijos tienen derecho a sentirse orgullosos de  quienes escogieron  para que la guiasen en un periodo determinado sus destinos.


JUAN CARLOS PEREIRA HERRERA
Juancapere@hotmail.com

Bazurto, Regeneración o Muerte



Reconozco que de los pocos lugares que no me gusta de mi ciudad es, como para muchos coterráneos y  residentes, el sector del mercado de Bazurto.

No me agrada obviamente  por toda la  desorganización, suciedad y vulneración del espacio público  que actualmente se observa en su entorno. A los que ocasionalmente transitamos  por el sector solo nos genera el deseo de que de una vez por todas dicho mercado público se erradique, pues no soportamos lo nauseabundo que de este emana y la espeluznante panorámica de dejadez y negligencia. Bazurto se convirtió en el lugar que es hoy como  consecuencia de la falta de continuidad de los programas o políticas municipales, toda vez que se diseñó en los albores de los años ochentas, conjuntamente con el mercado ubicado en el barrio santa rita, como mercado sectorial y no como la improvisada central de abastos que la actualidad demuestra .  
          
El mercado no fue mal proyectado, incluso su estructura arquitectónica original es hermosa y amplia, se ubicó en un sitio estratégico para la Cartagena de entonces, incluso colindante con un barrio como Martínez Martelo, considerado para la época como de los modernos y acogedores de la ciudad, con vías de acceso terrestre y acuática,  así que la idea era bien concebida pero necesariamente acompasada de planeación.

Podemos decir, como es mas conocido para sociólogos, que bazurto se convirtió por la fuerza de la omisión de los gobernantes en una subcultura dentro de las muchas que se  van dando en la dinámica de las ciudades. Ahora bien,  al problema generado se ha tratado de  controlarlo con paños de agua tibia, pero es tanta la magnitud del problema que ya bazurto no es viable de la forma en que esta funcionando, para que sobreviva como mercado, aunque suene paradójico, es indispensable reducirlo al mercado sectorial inicialmente planeado, pues de lo contrario las autoridades, paralelamente a impulsar la Central de abasto(Cartabastos), deberán responsablemente expedir el acta de su defunción, retomando la famosa frase de Rafael Núñez , para Bazurto , regeneración o muerte                  

JUAN CARLOS PEREIRA HERRERA
Juancapere@hotmail.com