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domingo, 19 de febrero de 2012

El Triste Papel de los Ex-Alcaldes de Cartagena


En la última década nuestros ex-primeros mandatarios no han sido ajenos a los escándalos, inclusive se ven sometidos a procesos disciplinarios, fiscales y hasta penales una vez entregan el bastón de mando a su sucesor el primero de enero cada tres años o a veces antes. Para la muestra tenemos las últimas decisiones disciplinarias acompañadas de responsabilidad fiscal contra los ex–alcaldes, Carlos Díaz Redondo y Alberto Barboza Seniors, y que decir de los controvertidos periodos posteriores a los que Nicolás Curi ejerció como máxima autoridad administrativa de los cartageneros y, aún más  allá, las investigaciones de que fue objeto Gabriel García Romero.
  

Hoy, cuando se plantea la posibilidad de reformar la Constitución Nacional para reelegir a alcaldes y gobernadores,  es pertinente preguntarnos el papel que ejercen actualmente los  ex – alcaldes en la ciudad.

Pareciere que cambiaran su investidura constitucional y legal de gobernantes por la de “procesados” .  A diferencia de otros ex – mandatarios en ciudades de Colombia, los de la última década en la ciudad amurallada no defienden su legado como antiguos administradores,  ni mucho menos colaboran, por lo menos abiertamente,  con su sucesor en la toma de las mejores decisiones para la ciudad,  sino que  mas bien se dedican a ejercer la defensa su gestión en estrados judiciales y administrativos, inclusive se observa que entre mas lejos estén del mandatario de turno mejor .

Es tan triste el papel de los últimos ex –alcaldes en nuestra ciudad que podría fácilmente ser tomado por los contradictores del proyecto de acto legislativo de reelección de alcaldes y gobernadores, como ejemplo patético de la inconveniencia de la reforma a la carta magna  en ese sentido.

Seria interesante y  de gran aporte para la ciudad que los mandatarios que se despiden del palacio de la plaza de la aduana por vencimiento de su periodo constitucional, pasaran, en su calidad de ex–alcaldes a  ser integrantes de un cuerpo de carácter consultivo ad-honorem, al mejor estilo de la polis griega, para que sus experiencias queden al servicio de la urbe y no como ocurre en la actualidad, donde los ex– mandatarios quedan al vaivén de los autos proferidos en despachos de los entes de control y peor aún a la imaginación de sus antiguos gobernados, es decir la ciudadanía,  que casi siempre censuran con mas crueldad sus actuaciones que las propias autoridades.

Este triste papel actual de los ex – alcaldes en Cartagena no es el que dicha categoría exige a los personajes que dejan el solio del palacio de la plaza de la aduana y que deberá cambiar para bien de la ciudad heroica, cuyos hijos tienen derecho a sentirse orgullosos de  quienes escogieron  para que la guiasen en un periodo determinado sus destinos.


JUAN CARLOS PEREIRA HERRERA
Juancapere@hotmail.com

Cartagena y sus pregoneros


Hace tiempo, desde que resido en Bogotá en 1.996,  no escucho a los castizos hombres de la calle que se dedican a anunciar sus productos o servicios con pregones característicos. 

Efectivamente era muy común hace muy poco tiempo en la heroica,  y todavía aún, oír a reconocidos personajes de la ciudad,  a distancias considerables, pregonar de forma peculiar.

El secreto del asunto no era gritar de forma disonante, sino por el contrario, el éxito del pregonero  en la ciudad de Heredia estaba en lo innovador de su  pregón, en el repertorio que usaba dependiendo de la clientela del momento y a veces hasta en el ritmo que le imprimían según el factor meteorológico. 

Los pregoneros aunque no parezca han caracterizado también a la ciudad heroica, sin ir tan lejos la forma de los mismos dieron éxito a ciertas palenqueras (caseras) sobre otras,  afianzaron a ciertos vendedores en barrios específicos de la ciudad, verbigracia el pregón característico de Luis Mármol, mejor conocido como “el griego”, en el tradicional barrio Pie de la Popa y Pie del Cerro, o que decir al “gavilán” reconocido vendedor de paletas en el barrio manga, concretamente en el sector cercano al colegio eucarístico. 

En fin muchos de ellos hicieron del pregón todo un arte, que inclusive además de cumplir su cometido, llevaba algo intangible en esos instantes en nuestras vidas, identidad. Sentíamos que ese personaje nos pertenecía, que era parte de la barriada, lo esperábamos pues su llegada marcaba el fin de la tarde, hasta el punto que  nuestros padres nos ponían como limite el momento en que nos comiéramos la paleta, la griega o la alegría con coco y anís que adquiríamos a la llegada de aquel pregonero o palenquera para entrarnos a hacer las tareas del día, o llegaba a su fin un interesante partido de béisbol o fútbol cuando se escuchaba mas cerca el pregón. 

En fin eso caracterizó una bella época de mi generación en Cartagena, lamentablemente ahora la modernidad en la publicidad, que no solo conlleva lo sonoro sino lo visual, han opacado a esos personajes que nos ayudaron a crecer al son de esos hermosos pregones.         



JUAN CARLOS PEREIRA HERRERA
Juancapere@hotmail.com

lunes, 26 de septiembre de 2011

Cartagena, Un Reto



No puedo ocultar mi preocupación por la suerte de mi ciudad una vez se den los resultados de los comicios electorales del 30 de Octubre de 2011, y no, como en otras ocasiones, por la reputación moral o antecedentes de los candidatos, por el contrario estoy convencido de la honestidad de la mayoría  de los aspirantes a administrar y coadministrar la ciudad y del anhelo y las ganas de cada uno de ellos por contribuir a una mejor Cartagena, aporvechando  los  espacios democráticos e institucionales.

Mi preocupación radica, precisamente,  en que la efervescencia democrática sea inútil en el proceso de decantar  las propuestas públicas más sensatas,  necesarias para la ciudad y los candidatos idóneos hoy por hoy para ostentar el título de gobernantes de una ciudad tan importante como la ciudad heróica.

Es decir, para resumir, mi planteamiento plasmado en estas líneas, es el de que no solo los anhelos y ganas de ser activo por la ciudad bastan. 

Se le hace un gran apoyo a la misma si desde la orilla de los electores nos detenemos a estudiar las hojas de vida y además de escoger a los más honestos no escogemos a los menos idóneos,  a los menos expertos en el manejo de la cosa pública. No pretendo a que se elijan a los mismos elefantes de otrora elecciones, lo que deseo como hijo de las entrañas del corralito de piedra, es que se elijan administradores de lujo.

Lo reconozco, me causa repugnancia slogans simplistas y trillados que hacen referencia a lo nuevo, a lo distinto, cuando eso nuevo y eso distinto, precisamente por falta de preparación y talante político es fácil presa de lo enquistado.

Más bien en política soy partidario de lo que nos inculcaron los abuelos “zapatero a tus zapatos,” claro valorando tan bello oficio.

Bien se dice, en Estudios Políticos, “la democracia es un invento en proceso de ajuste” y ese ajuste a mi humilde criterio personal lo patentiza la educación, no solo del gobernante sino la del gobernado.

Cartagena es el verdadero Reto.