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domingo, 19 de febrero de 2012

Cartagena y sus pregoneros


Hace tiempo, desde que resido en Bogotá en 1.996,  no escucho a los castizos hombres de la calle que se dedican a anunciar sus productos o servicios con pregones característicos. 

Efectivamente era muy común hace muy poco tiempo en la heroica,  y todavía aún, oír a reconocidos personajes de la ciudad,  a distancias considerables, pregonar de forma peculiar.

El secreto del asunto no era gritar de forma disonante, sino por el contrario, el éxito del pregonero  en la ciudad de Heredia estaba en lo innovador de su  pregón, en el repertorio que usaba dependiendo de la clientela del momento y a veces hasta en el ritmo que le imprimían según el factor meteorológico. 

Los pregoneros aunque no parezca han caracterizado también a la ciudad heroica, sin ir tan lejos la forma de los mismos dieron éxito a ciertas palenqueras (caseras) sobre otras,  afianzaron a ciertos vendedores en barrios específicos de la ciudad, verbigracia el pregón característico de Luis Mármol, mejor conocido como “el griego”, en el tradicional barrio Pie de la Popa y Pie del Cerro, o que decir al “gavilán” reconocido vendedor de paletas en el barrio manga, concretamente en el sector cercano al colegio eucarístico. 

En fin muchos de ellos hicieron del pregón todo un arte, que inclusive además de cumplir su cometido, llevaba algo intangible en esos instantes en nuestras vidas, identidad. Sentíamos que ese personaje nos pertenecía, que era parte de la barriada, lo esperábamos pues su llegada marcaba el fin de la tarde, hasta el punto que  nuestros padres nos ponían como limite el momento en que nos comiéramos la paleta, la griega o la alegría con coco y anís que adquiríamos a la llegada de aquel pregonero o palenquera para entrarnos a hacer las tareas del día, o llegaba a su fin un interesante partido de béisbol o fútbol cuando se escuchaba mas cerca el pregón. 

En fin eso caracterizó una bella época de mi generación en Cartagena, lamentablemente ahora la modernidad en la publicidad, que no solo conlleva lo sonoro sino lo visual, han opacado a esos personajes que nos ayudaron a crecer al son de esos hermosos pregones.         



JUAN CARLOS PEREIRA HERRERA
Juancapere@hotmail.com

lunes, 26 de septiembre de 2011

Cartagena, Un Reto



No puedo ocultar mi preocupación por la suerte de mi ciudad una vez se den los resultados de los comicios electorales del 30 de Octubre de 2011, y no, como en otras ocasiones, por la reputación moral o antecedentes de los candidatos, por el contrario estoy convencido de la honestidad de la mayoría  de los aspirantes a administrar y coadministrar la ciudad y del anhelo y las ganas de cada uno de ellos por contribuir a una mejor Cartagena, aporvechando  los  espacios democráticos e institucionales.

Mi preocupación radica, precisamente,  en que la efervescencia democrática sea inútil en el proceso de decantar  las propuestas públicas más sensatas,  necesarias para la ciudad y los candidatos idóneos hoy por hoy para ostentar el título de gobernantes de una ciudad tan importante como la ciudad heróica.

Es decir, para resumir, mi planteamiento plasmado en estas líneas, es el de que no solo los anhelos y ganas de ser activo por la ciudad bastan. 

Se le hace un gran apoyo a la misma si desde la orilla de los electores nos detenemos a estudiar las hojas de vida y además de escoger a los más honestos no escogemos a los menos idóneos,  a los menos expertos en el manejo de la cosa pública. No pretendo a que se elijan a los mismos elefantes de otrora elecciones, lo que deseo como hijo de las entrañas del corralito de piedra, es que se elijan administradores de lujo.

Lo reconozco, me causa repugnancia slogans simplistas y trillados que hacen referencia a lo nuevo, a lo distinto, cuando eso nuevo y eso distinto, precisamente por falta de preparación y talante político es fácil presa de lo enquistado.

Más bien en política soy partidario de lo que nos inculcaron los abuelos “zapatero a tus zapatos,” claro valorando tan bello oficio.

Bien se dice, en Estudios Políticos, “la democracia es un invento en proceso de ajuste” y ese ajuste a mi humilde criterio personal lo patentiza la educación, no solo del gobernante sino la del gobernado.

Cartagena es el verdadero Reto.